Si analizamos muy por encima la situación del mercado, diríamos que Internet ha liberado la información que ahora viaja por el mundo a la velocidad de la luz.
En ella, la comunicación es bidireccional: se vende pero también se opina (lo que diga el consumidor tiene más peso que nunca). El valor del tiempo crece: lo que hoy es nuevo, mañana es viejo. Hay un crecimiento constante de marcas, mensajes, estrategias, etc. que a la vez, crean un aumento de necesidades, competencia, búsqueda del valor añadido… En definitiva, ningún proyecto por debajo del MUY BUENO es aceptable.